Diario de un confinamiento: Presidentas y coronavirus

La nueva pandemia mundial que nos ocupa es uno de los retos más importantes en lo que va de siglo. Pone contra las cuerdas a gobiernos, países, economía y sociedad.

El virus enseña sus cartas porque no va de farol y logra sacar los colores a dirigentes y gobiernos, sin importar ideologías, por su más que cuestionable gestión.

Y en medio de tanto caos y conflicto aparece un oasis de seguridad, control, serenidad y firmeza encarnado en la dirección de un puñado de mujeres al cargo de países más grandes o más pequeños, más o menos poderosos, pero con algo en común: una gestión excelente de un problema que pocos han podido o sabido manejar.

Este no es un artículo feminista, es un artículo que pretende hacer visible una realidad que tiene mucho que ver con las características propias del sexo femenino.

Sí, es cierto, somos diferentes. Los hombres suelen ser enérgicos, directos y ambiciosos, en ocasiones implacables. Ante una sociedad competitiva, en la que los conflictos entre países e intereses económicos son la norma, esas cualidades parecen perfectas.

Pero cuando un ente invisible cambia las reglas del juego y nos obliga a replantearnos el modo en el que vivimos, las cualidades para gestionar la crisis deben cambiar también.

Ante un problema común, la unidad es la clave. Las mujeres que han gestionado con éxito la crisis del coronavirus en sus países no han buscado la confrontación, sino la unión entre partidos políticos y han apelado a la responsabilidad de sus ciudadanos siempre desde la empatía y la transparencia.

En ocasiones han convertido a los niños en sus aliados, dirigiéndose a ellos de forma didáctica para que aleccionen a sus padres, abuelos y hermanos mayores de la importancia de la protección y la prudencia, sin entrar en pánico. ¿Nadie se ha planteado que los niños son mucho mejores que los adultos a la hora de adaptarse a una situación complicada, incluso en temas relacionados con la salud? Sólo hay que pasarse por algún hospital oncológico infantil para darse cuenta.

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Han utilizado las redes sociales en su beneficio, han sabido encontrar el modo de que esta “bestia negra” incontrolable les sirva para transmitir su mensaje a la población pero… ¿esa no era la razón de ser de las redes sociales, comunicar?

Han sido previsoras. No han esperado a ver como se comportaba el virus, no han hecho caso de las voces que lo trivializaban. Han pensado en lo que estaba verdaderamente en juego: las vidas humanas. Y han salvado a centenares, miles probablemente.

Hacer siempre lo mismo te conducirá a los mismos resultados. Si cambias de estrategia, conseguirás resultados nuevos. Este no es un artículo feminista, es un artículo que clama porque existan en los gobiernos y empresas más mentes divergentes, más empatía y más soluciones creativas. Y si eso tiene que venir de la mano de una mujer, pues bienvenido sea. Y si tiene que ser de un hombre, perfecto también.

Olivia Gracia

Olivia Gracia es directora, editora y redactora de soyoptimista.com. Tiene formación en Psicología y Crecimiento Personal, además de en Marketing Online, SEO y Dirección y Desarrollo de Sitios Web. Colabora, a su vez, con otros medios digitales relacionados con el crecimiento personal, entre ellos la mayor plataforma de crecimiento personal del mundo, Mindvalley Español.

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