El sueño de la princesa

Erase una vez una pequeña princesa dulce y cariñosa que soñaba con poder volar.

El rey y la reina estaban muy preocupados porque en todas las fiestas del reino, cuando los otros reyes y reinas le preguntaban a la princesa que quería ser de mayor, ella respondía que quería ser como un pájaro. El Rey cada día estaba más avergonzado y para que se diera cuenta de lo que significaba ser princesa la encerraba en la torre más alta del castillo día tras día hasta que la princesa admitía que su deseo de ser como un pájaro era una locura.

Poco a poco la princesa empezó a creer de verdad que su deseo era una tontería y empezó a seguir al pie de la letra el Código de Conducta de las Buenas Princesas que su padre le regaló por su catorce cumpleaños.

Un día soleado de primavera la princesa paseaba por el Jardín de los Deseos de palacio cuando escucha una voz ronca y profunda que le dice:

-¿Por qué estás triste?

Ella, sorprendida, descubre que quién le habla es un enorme árbol. “-¿Te diriges a mí?, pregunta la princesa con algo de miedo

Claro!, ¿tú ves a alguien más por aquí?

No… Lo cierto es que no.

-Dime, ¿por qué estás triste?

No lo estoy, sólo paseo.

-A mí me parece que sí lo estás.

-Bueno… quizás un poco. Mañana es la fiesta de Coronación de la Princesa Perfecta y estoy un poco nerviosa.

-¿Porqué?

– Por qué yo no soy perfecta.

-¿A no? Pues entonces sí que tienes un problema. Pero.. me gustaría saber.. ¿por qué no eres perfecta?

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-Por qué  mi deseo verdadero no es ser princesa, sino volar como un pájaro.

-Yo soy el Árbol de los Deseos, el más antiguo del lugar, y debido a ello tengo poderes mágicos. Si lo deseas de verdad, puedo convertirte en pájaro.

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-No, no quiero dejar de ser como soy, yo quiero simplemente poder volar.

-Eso es imposible, las personas no pueden volar. Ni siquiera con mi magia puedo ayudarte en eso. Es mejor que vayas mañana a tu coronación e intentes ser perfecta.

La princesa esa noche no pudo dormir nada y al día siguiente tenía tanto sueño que le costaba prestar atención a  la ceremonia de Coronación de la Princesa Perfecta.

En un momento de la ceremonia la princesa se fue un momento a sus aposentos a echar una cabezadita y por el pasillo de palacio se encontró a Quasimodo, el juglar del reino.

Éste, al verla tan cabizbaja le preguntó:

-Mi señora, ¿qué os ocurre? ¿Estáis triste?

No, solo tengo sueño.

-Yo creo que hay algo más, hacedme partícipe de ello, quizás pueda ayudaos.

-¿Cómo va a poder ayudar un juglar a cumplir los deseos de una princesa? Nadie puede ayudarme, mi sueño es imposible y nunca lo podré cumplir, así que déjame continuar mi camino a mis aposentos y podré descansar un poco más.

-Yo solo soy un juglar enano y a veces frívolo, pero sé escuchar y tengo buenas ideas. Os ruego que me expliquéis qué os ocurre.

– Además de enano y frívolo, sois muy pesado. De acuerdo, os lo explicaré. Quiero volar. Volar como un pájaro. ¿Qué, podéis ayudarme? dijo la princesa en tono socarrón.

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Por supuesto! Mañana a las ocho en punto debemos encontrarnos en el Valle de la Ilusión, a las afueras del pueblo.

La princesa, muy sorprendida, finalmente accede no sin antes advertirle al juglar que por aquellos lugares se rumoreaba que vivían unos gitanos que podían ser peligrosos.

Al amanecer la princesa se levanta de la cama de un salto. Se viste rápidamente y mira a través de la ventana.

Es la mañana más bonita que recuerda.

El cielo está completamente despejado y los pájaros vuelan alrededor del castillo como una señal premonitoria.

¿Cómo le podrá ayudar el juglar a cumplir su sueño?

Una vez atravesado el pueblo, la princesa se adentra en el Valle de la Ilusión.

Más adelante, en un claro, vislumbra al juglar acompañado de una gitana bellísima con una preciosa cabellera azabache, la tez oscura y los ojos verdes aceituna.

La princesa titubea cuando la ve, pero el rostro de la mujer le transmite cordialidad y su curiosidad vence a su miedo.

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-Hola princesa. Me han dicho que quieres aprender a volar.Yo puedo enseñarte, pero te advierto que requiere mucha práctica y empeño. Si eres perseverante, confías en ti misma y tienes paciencia los resultados están garantizados. Acompáñame.

La gitana coge a la princesa de la mano con mucha delicadeza y la mira con ternura. Caminan unos metros y a lo lejos se observa una tela enorme de colores colgada de unos palos. A medida que se van acercando la princesa ve como algunos gitanos realizan piruetas de una belleza extraordinaria y algunos enanos corretean alrededor.

Animales salvajes siguen las instrucciones de un señor alto y fuerte.

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Entran en la tienda y la gitana le señala unos columpios, uno enfrente del otro pero separados varios metros, colgados del techo. Están a mucha altura.

De repente dos jóvenes gitanos suben por una escalerilla hasta ambos columpios y empiezan a balancearse. Unos segundos después se sueltan y empiezan a realizar piruetas en el aire.

La princesa casi se cae del susto, pero de repente se da cuenta que es lo que ha deseado toda su vida.

Su sueño está delante de sus ojos.

¿Quién dijo que las personas no pueden volar?

La princesa cada mañana se escapaba del castillo para aprender a volar. Pasaron unos meses y finalmente, después de mucho esfuerzo, lo consiguió.

Sus tareas como Princesa Perfecta eran un desastre, pero a ella no le importaba.

Los Reyes, aunque un poco molestos al principio, no paraban de ver como su hija se reía de sí misma y se tomaba sus errores como estandarte de la Princesa Perfecta con humor, así que finalmente también se reían con ella.

Un día, la princesa citó a sus padres en el Valle de la Ilusión. Los Reyes, aunque reacios, accedieron.

Ese fue el primer día que vieron a su hija volar.

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

Olivia Gracia

Olivia Gracia es directora, editora y redactora de soyoptimista.com. Tiene formación en Psicología y Crecimiento Personal, además de en Marketing Online, SEO y Dirección y Desarrollo de Sitios Web. Colabora, a su vez, con otros medios digitales relacionados con el crecimiento personal, entre ellos la mayor plataforma de crecimiento personal del mundo, Mindvalley Español.

7 comentarios en “El sueño de la princesa

    • el 2 marzo, 2015 a las 3:48 pm
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      Gracias. Me encanta escribir cuentos con moraleja y por supuesto ¡con final feliz!
      Tengo intención de escribir uno cada semana y crear una nueva sección.

      Gracias por tu apoyo 😉

      Respuesta
  • el 3 marzo, 2015 a las 8:11 pm
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    ¡Gracias! Cada semana publicaré un cuento nuevo con final feliz y reflexión incluida.

    Un saludo 🙂

    Olivia

    Respuesta
  • el 3 marzo, 2015 a las 9:40 pm
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    Bonito cuento! me ha hecho reflexionar si algo quieres lucha por ello!

    Respuesta
    • el 3 marzo, 2015 a las 9:46 pm
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      Ese era el mensaje, además también pretendía decir que a veces nuestros sueños no son exactamente como los imaginábamos, pero que cuando los tenemos delante sabemos que estamos en el camino correcto.

      Un beso 😉

      Respuesta
  • el 9 marzo, 2015 a las 5:42 pm
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    ¡Por supuesto! A veces no son como nos los habíamos imaginado pero nuestro corazón sabe que ese es el camino.

    Gracias por compartirlo 🙂

    Respuesta

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