Cuentos

El chico que quería pasar desapercibido

 

Érase una vez un chico tímido, solitario e inteligente al que le encantaba pasar desapercibido. No tenía amigos ni le gustaba mucho la gente, así que se dedicaba a leer, a pasear y a perderse entre la multitud. Consideraba que no necesitaba a nadie. Una tarde, un tal Martin Hardford se fijó en él mientras paseaba por su barrio en Londres y lo utilizó como modelo de sus nuevos libros. De repente, cuando el chico iba al estadio a ver a su equipo de fútbol preferido o a alguna  manifestación, la gente empezaba a señalarlo y todos gritaban ¡está aquí!, ¡lo he encontrado! Al principio no sabía por qué la gente hacía eso y le parecía muy extraño. Ciertamente no le gustaba ver como la gente se interesaba por él.

Un día, paseando por la ciudad, entró en una librería. Mientras elegía entre los libros La Gente Apesta o Como ser Autosuficiente y Evitar Hablar con La Gente, descubrió un libro en el que salía en portada entre una multitud. El título era ¿Dónde está Wally?. Empezó a ojearlo y se dio cuenta de que la gracia estaba en localizarlo a él entre la muchedumbre. Se quedó boquiabierto.

Súbitamente el dueño de la tienda se acercó a él.

– ¡Tú eres Wally! Le dijo.

-No, yo me llamo Óscar. No conozco a ese tal Wally, pero reconozco que se me parece mucho. Todo esto me está causando muchos problemas y no sé como solucionarlo. No me gusta la gente y llevo muy mal que me reconozcan por la calle. A mí me gusta pasar desapercibido. De hecho esta es la conversación más larga que mantengo desde el año pasado.

– Bueno… en ese caso… Lo mejor es que hables con la persona que ha escrito el libro y le digas que cambie de personaje. La gente, poco a poco, se irá olvidando de ti.

Al salir de la tienda, una señora muy emocionada se dirige a él y le dice:

– ¿Eres tú Wally? ¡Qué emoción conocerte! ¡Mi hijo se pasa horas y horas buscándote y cuando te encuentra es tan feliz! Has hecho que deje de jugar todo el día a los videojuegos y ahora te buscamos en familia. Nuestra relación se ha hecho más estrecha y estamos más contentos. ¡Gracias Wally!

 

Óscar no pudo mediar palabra y se quedó asombrado con lo que le contaba la mujer.

Al cabo de poco rato, una chica muy guapa le dice:

– “Hola Wally, Es un placer conocerte. ¡Ayer te encontré en el zoológico y me hizo muchísima ilusión! Te estuve buscando allí durante muchos días y no había manera.” De repente, la chica se acercó a él y le dio un beso en la mejilla.

 

Óscar se puso rojo como un tomate, pero en el fondo le encantó.

Mientras continuaba su camino, un hombre se le acerca y le da la mano. Óscar no sabe muy bien como reaccionar, pero el hombre lo mira con ternura, le abraza y le dice:

-Wally, gracias a ti, mi hija, por fin, ha hablado. Tiene tres años y aún no había pronunciado ni una sola palabra. Estábamos muy preocupados. Cómo le encantaban tus libros, siempre te buscábamos juntos. Un día, no hace mucho, le preguntamos a Laura, que es como se llama, dónde estabas y ella fue a buscar tu libro, abrió la primera página y dijo: “Aquí está Wally,” señalándote. A partir de ahí no ha parado de hablar. ¡Está hecha una cotorra!

 

Óscar no pudo evitar sonreír y emocionarse con la historia que ese hombre le estaba contando. Así que él mismo fue quién le estrechó la mano cuando se despidieron.

Al llegar a casa, Óscar estaba más risueño de lo habitual. Se acercó a su madre y le dio un beso en la mejilla, a lo que ella, aunque sorprendida, respondió con otro largo y sonoro que a Wally, esta vez, no le pareció tan desagradable como en otras ocasiones.

 

Su padre estaba viendo el partido de fútbol por televisión y Óscar se sentó a su lado. Le ofreció un refresco y compartir unos cacahuetes. Su padre lo miraba  asombrado ya que lo habitual era que Óscar subiera a su habitación y permaneciera allí, ojeando sus libros sobre como no necesitar a la gente y sus videojuegos en los que debía matar a la mayor cantidad de seres humanos posible.

Ese día padre e hijo vieron juntos el partido y su madre se unió a ellos después de preparar unas hamburguesas deliciosas.

 

A la hora de ir a dormir, mientras Óscar se cambiaba la ropa para ponerse el pijama, un papel cayó del bolsillo de su pantalón. Lo miró y vio un número de teléfono anotado y el nombre de una chica. Segundos después recordó que se trataba de aquella chica tan guapa que le paró por la calle. En la parte de atrás ponía: Ahora que te he encontrado, no quiero perderte.

A la mañana siguiente Óscar tiró todos los libros sobre cómo no necesitar a nadie a la basura y los videojuegos, también.

Desayunó con sus padres y les ayudó en las tareas del hogar. Se despidió con un beso y salió a la calle.

 

Se dirigió a la editorial y tuvo la suerte de poder hablar con Martin Hardford, autor de los libros ¿Dónde está Wally?. Le agradeció que hayan conseguido cambiarle la vida.

Finalmente, a pesar de sus nervios, llamó a la chica.

Después de varios años, los libros de Wally se dejaron de publicar. La gente dejó de buscarlo. Pero ya no importaba porque para ese entonces Óscar ya se había encontrado con los demás y con sí mismo.

 

 

Olivia Gracia es directora, editora y redactora de soyoptimista.com. Tiene formación en Psicología y Crecimiento Personal, además de en Marketing Online, SEO y Dirección y Desarrollo de Sitios Web. Le encanta escribir, los animales y es una firme defensora de la igual de género.

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