Crecimiento personal

Mujeres gitanas y política: Maria José Jiménez, cabeza de lista por Salamanca

María José Jiménez encabezará la lista de Podemos al Congreso de los Diputados por Salamanca en las próximas elecciones generales del 20 de diciembre. Nació en Lugo en 1976 y es presidenta de la Asociación Gitanas Feministas por la Diversidad, desde donde colabora activamente con los derechos humanos, la igualdad y la reivindicación de derechos sociales.

Duro camino por recorrer

La discriminación en el sistema educativo es una realidad para muchos niños gitanos. Con harta frecuencia se han sucedido episodios de vehemente oposición a su admisión en las escuelas por parte de los padres no gitanos en España. También es muy inquietante la tendencia a su segregación en colegios públicos. A este respecto, debería evitarse que los programas de educación compensatoria produzcan ese mismo efecto. En cuanto a las niñas gitanas, abandonan los estudios en una proporción muy alta al concluir el ciclo elemental (el 90% y el 70% los niños) debido a valores patriarcales que priorizan el “honor”, dada su condición de hembras, y sufren un mayor control familiar al entrar en la adolescencia.

Pocas mujeres romanies ocupan cargos de responsabilidad. Habría que avanzar bastante en la promoción de su participación política: algo a lo que no contribuyen, desde luego, los partidos políticos, puesto que apenas incluyen candidatas gitanas en sus listas. Las asociaciones de mujeres gitanas son un fenómeno reciente y muchas de ellas no tienen recursos para movilizar a sus congéneres.

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La labor de las asociaciones de mujeres gitanas

Según Dolores Fernández, Presidenta de Romí, primera asociación española de mujeres gitanas: “Nuestros progresos se deben a las asociaciones de mujeres. Hemos luchado mucho, a veces en soledad, con pocos apoyos (tanto de las instituciones de mujeres no gitanas, de las instituciones en general y de las ONGS gitanas) y por supuesto de nuestra propia familia. Nos hemos tenido que enfrentar a nuestra propia cultura y, por otro lado, hemos participado en las reivindicaciones sociales y políticas fuera de nuestra idiosincrasia. Por un lado reivindicamos que la joven gitana estudie y tenga libertad. Por otro, tenemos que exponer nuestros problemas y necesidades a los poderes públicos para que se nos tenga en cuenta. Y a ese conglomerado hay que sumar nuestras obligaciones familiares, que sabemos no podemos abandonar (cuidado del marido, padres, hijos, hermanos, etc.) Creo que es justo valorar el esfuerzo que hacen las Asociaciones de Mujeres Gitanas. A veces este gran trabajo no es reconocido por casi nadie; a veces no tenemos recompensa, es criticado, marginado e ignorado. Y sin embargo, somos muy valientes, porque en las Asociaciones de Mujeres Gitanas no pedimos para nosotras, sino para los demás. Pocas veces reivindicamos la igualdad de género, porque aún no tenemos conciencia de ello. Pero hemos logrado que muchos programas y proyectos se hagan para nosotras”

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Un poco de historia

Así habla de la historia de su etnia Sarah Carmona, Doctora en Historia: “Desde su salida del Uttar Pradesh en el siglo XI, hasta su llegada al Imperio bizantino atravesando el Khorasan y Asia Menor, y hasta hoy en día, el Pueblo Gitano ha cristalizado, ha homogeneizado lo diferente, motivo que ha supuesto su riqueza y no su división. Si hay una forma que más me recuerde a mi pueblo es la de las ajaracas. Constituyen un todo, una figura a menudo centrada en sí misma, hecha de diferentes elementos que adquieren su magnificencia tan sólo en la unidad. Una ajaraca, un arabesco, se mira eternamente sin llegar a cansarse, sin entender del todo dónde empieza, ni dónde termina. Hay algo de embrujo, una trama principal en la cual, de repente, surgen añadidos dispares, pero que parecen imprescindibles. En una ajaraca no se sabe muy bien lo que predomina en su figura general o lo que sólo es accesorio en el sentir de su belleza. Ahora bien. El ser mujer y el ser mujer gitana son otras de las riquezas con las que debemos contar a la hora de reflexionar sobre historia y memoria. Y si he mencionado la figura de la ajaraca para ilustrar la diversidad étnica, social y cultural de mi pueblo, también sirve para entender la posición de la mujer en el mundo gitano. Al contrario de lo que se suele decir y comprender de la sociedad gitana, y de sus formas de organizaciones endógenas, ésta es muy interrelacionada, holística. Y con mucha dificultad se puede entender desde una perspectiva total si no se contemplan esas interrelaciones. Cada uno de sus participantes está vinculado con el todo, de forma muy diferente a la de la sociedad mayoritaria. Las escalas de valores no son en absoluto similares a las de las sociedades “gadjikani”/payas en la que nos desenvolvemos. Las formas y las plasmaciones del sentido del respeto no son las mismas. Poco importa el nivel socio económico, o los estudios, o el nivel de ascensión social para ser un hombre o una mujer respetable. Pero si nos detenemos y tratamos de entender cuál es el papel de la mujer en la elaboración de una narrativa de la historia y de la memoria, nos tropezaremos con 8 muchas paradojas. La mujer gitana es (fuera del lugar común) la honra de la familia, el pilar, el garante de transmisión de valores, de cultura y de memoria. Pero por otra parte es también el motor de cambios, de modernidad o, más bien, de conciliación entre los elementos genuinamente gitanos y las imperiosas y naturales necesidades de una realidad contemporánea. Es por lo tanto un eje fundamental, un engranaje esencial para entender la historia gitana y, sin embargo, se encuentra totalmente ausente de la historiografía sobre temática gitana”.

Olivia Gracia es directora, editora y redactora de soyoptimista.com. Tiene formación en Psicología y Crecimiento Personal, además de en Marketing Online, SEO y Dirección y Desarrollo de Sitios Web. Le encanta escribir, los animales y es una firme defensora de la igual de género.

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