Crecimiento personal

Reto: Dejar de fumar. Trucos psicológicos para no recaer.

El tabaquismo es una adicción con componentes físicos, pero sobre todo psicológicos. El verdadero enemigo a batir es el hábito mental.

Es la más rápida de superar. Suele durar solo unos días, semanas como máximo. Puedes estar más nerviosa y tener algunas alteraciones del sueño. Debes ser consciente de que el síndrome de abstinencia existe y que tiene algunos síntomas que vas a sufrir, pero son realmente llevaderos si eres consciente de ellos y estás preparado psicológicamente para dejarlo.

La acetilcolina es uno de los neurotransmisores más importantes de tu cerebro. La acetilcolina regula la atención, la memoria, el aprendizaje, las emociones, y es necesaria para la activación de los músculos. Si baja la acetilcolina hay pérdidas de memoria, de capacidad intelectual, y posiblemente depresión.

Como ocurre con otras drogas, la nicotina es una impostora. Suplanta a la acetilcolina, uniéndose a los receptores correspondientes en las neuronas y asumiendo sus funciones. Con tres cigarrillos, el 100% de los receptores de la acetilcolina han sido ocupados por la nicotina. Dos horas después de fumar, los niveles de nicotina bajan bruscamente, y el cerebro entra en pánico. No sabe por qué de repente se ha quedado sin estimulación. Pero recuerda, tú eres más lista. Ahora ya sabes como funciona.

Preparación psicológica

Para dejar de fumar debes prepararte psicológicamente. Tienes que tener claro que quieres dejarlo (por ti, no por los demás) y localizar tu motivación principal para llevar a cabo tu reto. Si aún no sabes cual es tu motivación principal, inspírate con éstas:

  • No quiero morir prematuramente de una enfermedad que me obligue a ser dependiente de una botella de oxígeno las 24 horas del día.
  • No quiero enfermar de cáncer (hay muchísimos tipos que tienen el tabaco como factor determinante), tener miedo a morir y sufrir las consecuencias de un tratamiento duro y doloroso.
  • No quiero hacer enfermar a mis hijos y seres queridos que viven a mi alrededor.
  • No quiero depender de un cilindro incandescente que me obliga a hacer cosas que ponen en riesgo mi salud y limitan mi libertad
  • Quiero ser libre y yo decido cuando algo se acaba y cuando no. Y si hay algo que no me aporta nada positivo, lo dejo y punto.
  • Motivaciones económicas (aunque en mi opinión son bastante inconsistentes) pero pueden ser válidas para alguien.

Lo importante es que encuentres la tuya y que te aferres a ella para tirar adelante con el proceso.

Analiza los motivos que te han llevado a fumar

Es muy importante que hagas un ejercicio de autoreflexión y analices qué es lo que te llevó a fumar y porqué sigues haciéndolo. Siempre hay una razón emocional. Debes encontrarla para empezar el proceso y adelantarte a tus momentos de debilidad.

Desdramatiza 

No dramatices ni pienses que será durísimo y no serás capaz. Hay muchas personas que han sido capaces y seguro que conoces a más de una. Incluso es posible que tú lo hayas intentado varias veces y lo hayas conseguido unos meses. Si es así, está claro que puedes hacerlo.

Es importante que sepas que tampoco será un camino de rosas. El tabaco (tu mente, mejor dicho) te pone muchas trampas para que recaigas. Debes estar preparado para ellas.

Trampas que te pone el tabaco (o tu mente)

  • Autoconfianza. La principal y más recurrente es la autoconfianza. Un ex-fumador siempre será un ex-drogadicto. Puedes caer en cualquier momento ya que el deseo de fumar no desaparece nunca. Eso no significa que sea constante ni muchísimo menos. A medida que pasa el tiempo ese deseo va disminuyendo y se concentra en ocasiones especiales.
  • Las consecuencias indeseables: Otro de los motivos por los que las mujeres (sobre todo) tenemos miedo a dejar de fumar es por el miedo a engordar. Debes ser consciente de que eso no podrás evitarlo, pero sí que puedes poner medios para que el aumento sea prácticamente imperceptible y ganes en tonicidad e incluso mejores el físico que tenías antes de dejarlo. Deporte y alimentación sana son la clave.
  • El tabaco me gusta: Es posible que con el hábito hayas llegado a encontrarle el gusto, pero lo cierto es que el 99% de las personas que prueban su primer cigarrillo lo definen como asqueroso.
  • El tabaco no es tan malo: Hay personas que dicen que el tabaco no es tan perjudicial y que hay personas que viven toda su vida fumando sin que les haya pasado nada. En ciertos casos es posible. También hay algunas personas que sufrieron el accidente de Chernobyl y que no presentaron ningún síntoma. ¿No te parece que es como jugar a la ruleta rusa en el cargador medio lleno?
  • De algo se ha de morir: En eso estamos de acuerdo. Pero creo que la perspectiva de que sea por algo provocado por ti no es la misma que cuando es por algo más azaroso. Recuerda que el 80% de los casos de cáncer de pulmón son como consecuencia directa del tabaco. Es decir, que si no fumas sólo tienes un 20% de sufrirlo, frente al 80% en caso de ser fumador. Es para pensárselo.
  • Fumar me relaja: Otra afirmación tramposa. Es cierto que el tabaco tiene efectos antidepresivos y sedantes pero  en dosis bajas es estimulante. Se libera glucosa y epinefrina (adrenalina). Aumenta los niveles de dopamina y norepinefrina, igual que hacen las anfetaminas y la cocaína. Por eso necesitas cada vez más nicotina para relajarte y entras en un círculo vicioso.

Ventajas de dejar de fumar

Todo el mundo lo sabe, pero no está de demás recordar que ganarás.

  • 1er mes: A los 20 minutos del último cigarrillo, la tensión arterial baja hasta valores normales y la frecuencia cardiaca se normaliza. Pasadas las ocho horas, los niveles de monóxido de carbono y oxígeno en sangre también se normalizan y pasadas las 48 horas, comienza a notarse la diferencia en los sentidos del gusto y el olfato que irá en incremento durante las siguiente tres semanas.
  • Primeros 6 meses: Clara mejora en la capacidad pulmonar. Además, la piel recupera la elasticidad y brillo natural que había perdido a causa del tabaco, se vuelve a hidratar y desaparecen las arrugas prematuras. Mejora la fertilidad a partir del tercer mes, tanto en hombres como en mujeres.
  • 1er año:  En esta fase disminuye de forma importante el riesgo de padecer angina de pecho o un infarto de miocardio. La función pulmonar aumenta un 10% y la tos y la dificultad para respirar comienzan a disminuir. Se está más en forma y más fuerte.
  • En 10 años: El riesgo de cáncer de pulmón disminuye a menos de la mitad de aquellos que continúan fumando y disminuye la incidencia de otros cánceres (de boca, de garganta, de esófago, de vejiga, de riñón y de páncreas).
  • En 15 años: El riesgo de ataque al corazón es igual al de una persona que nunca ha fumado.

Olivia Gracia es directora, editora y redactora de soyoptimista.com. Tiene formación en Psicología y Crecimiento Personal, además de en Marketing Online, SEO y Dirección y Desarrollo de Sitios Web. Le encanta escribir, los animales y es una firme defensora de la igual de género.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *